El verano es una de las épocas del año que más disfrutamos con nuestros perros. Playa, ríos, excursiones, piscinas, paseos por el campo… aprovechamos cualquier momento para salir de casa y disfrutar juntos del buen tiempo.
Pero, aunque todos estos planes son estupendos, también pueden tener una cara B: los problemas picores en perros aumentan durante los meses de calor.
El contacto frecuente con el agua, la humedad que permanece en el manto, el sol, el aumento de determinados alérgenos ambientales, las picaduras de insectos o incluso el propio roce de la arena pueden acabar provocando irritaciones, sequedad, enrojecimiento o picor.
Y si tu perro ya tiene una piel sensible, una alergia o cierta predisposición a sufrir dermatitis, el verano puede convertirse en una auténtica pesadilla.
¿Por qué aparecen más problemas de piel en perros durante el verano?
La piel es una de las principales barreras de protección del organismo y durante el verano está expuesta a muchos factores que pueden alterarla.
Por un lado, encontramos el calor y la humedad, que favorecen que determinadas zonas permanezcan húmedas durante más tiempo. Esto es especialmente importante en perros con mucho pelo, pliegues cutáneos o aquellos que se bañan prácticamente a diario.
A esto hay que añadir el contacto con diferentes tipos de agua: agua salada del mar, agua dulce de ríos y pantanos o agua tratada de piscinas.
Y no podemos olvidarnos de las alergias ambientales. Durante los meses cálidos existe una mayor exposición a pólenes, plantas, polvo, determinados insectos y otros alérgenos que pueden desencadenar o empeorar el picor en perros predispuestos.
Por eso, cuando en verano aparecen picores en perros, se rascan más, se lamen constantemente las patas, tienen la piel roja, aparecen pequeñas heridas o desprenden un olor diferente, no deberíamos pensar simplemente que «es por el calor».
Puede existir un problema dermatológico detrás.
La playa puede irritar la piel de nuestro perro
No hay nada mejor que llevar al perro a la playa y verlo disfrutar corriendo por la arena y entrando y saliendo del agua.
El problema aparece cuando, después del baño, dejamos que nuestro perro se seque al sol sin más.
El agua del mar contiene sal, que puede resecar e irritar una piel especialmente sensible. Además, la arena puede quedarse atrapada entre el pelo y provocar rozaduras, especialmente en zonas como las axilas, ingles, barriga o entre los dedos.
Por eso, después de un día de playa, es recomendable aclarar al perro con agua dulce para eliminar los restos de sal y arena.
Y aquí hay otro detalle importante: no basta con mojarlo. Hay que secarlo correctamente.
Una piel que permanece húmeda durante mucho tiempo puede acabar irritándose y favorecer la aparición de problemas secundarios. Las zonas más delicadas son aquellas en las que existe más humedad y menos ventilación.
¿Y qué ocurre después de bañarse en ríos?
Los ríos, lagos y otras masas de agua naturales también pueden ser estupendos lugares para refrescarnos con nuestro perro, pero debemos tener en cuenta que el agua dulce tampoco está exenta de riesgos.
Después de un baño en el río, debemos retirar bien la humedad y, especialmente si el perro tiene una piel sensible, aclarar el manto con agua limpia cuando sea posible.
Además, debemos revisar bien el cuerpo al volver a casa para comprobar que no haya restos de vegetación, semillas, pequeñas espigas o suciedad atrapada entre el pelo.
Una buena rutina después de estos baños puede evitar que una pequeña irritación termine convirtiéndose en un problema mayor.
El enemigo invisible: permanecer mojado demasiado tiempo
Uno de los errores que más fácilmente cometemos en verano es pensar que, como hace calor, no pasa nada porque el perro se seque solo.
Pero que haga calor no significa que la piel vaya a secarse rápidamente.
Un perro con mucho pelo puede permanecer húmedo durante horas, especialmente en zonas donde el manto es más denso. Y si además se tumba después sobre una superficie húmeda, el problema puede prolongarse todavía más.
Por eso, después de los baños debemos intentar secar bien el manto, prestando especial atención a:
- Axilas.
- Ingles.
- Barriga.
- Entre los dedos.
- Almohadillas.
- Orejas y alrededores.
- Pliegues de la piel.
No es necesario convertir cada baño en una sesión de peluquería, pero sí evitar que nuestro perro permanezca mojado durante horas.
¿Debemos cortar el pelo al perro en verano?
Esta es una de las preguntas que más se repiten cuando llega el calor.
«¿No tendrá menos calor si le corto mucho el pelo?»
Pues no necesariamente, más bien al contrario.
Rapar o cortar excesivamente el pelo de determinados perros puede eliminar parte de la protección natural de su piel. El manto no está ahí simplemente para mantenerlos calientes durante el invierno. Dependiendo del tipo de pelo, también ayuda a proteger la piel frente al sol y a mantener una cierta regulación térmica.
En perros de doble capa, por ejemplo, no deberíamos recurrir al rapado simplemente porque sea verano. Un mantenimiento adecuado y un buen cepillado permiten eliminar el pelo muerto y mantener el manto en buenas condiciones sin necesidad de eliminarlo por completo.
Por supuesto, cada tipo de pelo necesita unos cuidados diferentes. No es lo mismo un Golden Retriever que un Caniche o un Yorkshire.
Lo importante es evitar el «cuanto más corto, mejor» y consultar con un profesional de peluquería canina sobre cuál es el arreglo más adecuado para nuestro perro.
Un manto cuidado, libre de nudos y con el pelo muerto eliminado será mucho más saludable que un manto descuidado y excesivamente largo.
Cómo prevenir los problemas de piel en perros durante el verano
La prevención es nuestra mejor herramienta para evitar que una pequeña irritación termine convirtiéndose en una dermatitis.
1. Aclara a tu perro después de los baños
Especialmente después de bañarse en el mar. Eliminar los restos de sal, arena y otros residuos ayudará a mantener la piel limpia.
2. Sécalo correctamente
No te limites a pasarle una toalla por encima. Intenta que el manto quede realmente seco, especialmente en las zonas donde se acumula más humedad.
3. Cepilla el pelo con frecuencia
El cepillado permite eliminar pelo muerto, suciedad y restos vegetales y, además, nos ayuda a detectar rápidamente cambios en la piel.
Una piel que normalmente no vemos porque está cubierta por pelo puede esconder fácilmente una pequeña herida, una zona enrojecida o incluso un parásito.
4. No cortes el pelo en exceso
Mantener el manto en buenas condiciones no significa eliminarlo.
Especialmente en perros con doble capa, debemos evitar los rapados innecesarios y optar por un mantenimiento adaptado a sus características. De esta manera conservaremos parte de la protección natural que proporciona el pelo frente al sol y el entorno.
5. Revisa las patas
Las almohadillas también sufren mucho durante el verano. El suelo caliente, la arena, el agua y la humedad pueden provocar pequeñas irritaciones.
Después de los paseos y excursiones podemos revisar las patas y comprobar que no haya cortes, grietas, espigas o zonas especialmente enrojecidas.
6. No ignores el picor
Un perro que se rasca ocasionalmente no tiene por qué tener un problema.
Pero si se rasca constantemente, se lame las patas, se muerde determinadas zonas, tiene la piel roja, aparecen heridas o pierde pelo, debemos prestar atención.
El picor puede tener muchas causas: alergias, parásitos, infecciones, alteraciones de la barrera cutánea, picaduras o incluso problemas relacionados con la piel y el sistema digestivo. Por eso, si es intenso o persistente, lo recomendable es consultar con nuestro veterinario.
PicorFix Chews: cuidado de la piel desde dentro
Cuando hablamos de perros con tendencia al picor o con una piel especialmente sensible, además de cuidar la piel desde fuera, también podemos recurrir a productos que proporcionen apoyo nutricional desde el interior.
Una de las opciones que podemos encontrar es PicorFix Chews de Silverwoof, un suplemento en formato de premio masticable pensado para perros con problemas de picor y sensibilidad cutánea.
Su fórmula combina omega 3 y 6, probióticos, prebióticos, vitaminas, zinc, biotina y diferentes extractos vegetales. La propuesta de PicorFix es actuar desde diferentes frentes, incluyendo el soporte de la barrera cutánea y el equilibrio de la microbiota intestinal.
Además, al presentarse como un chew con sabor a pollo, resulta sencillo incorporarlo a la rutina diaria de aquellos perros que no llevan demasiado bien los suplementos convencionales.
Eso sí, debemos tener claro que un suplemento no sustituye el diagnóstico veterinario. Si nuestro perro presenta una dermatitis, una infección o un cuadro alérgico, será necesario identificar primero qué está provocando el problema.
PicorFix Spray: alivio directamente sobre la piel
Para esas situaciones en las que el problema está localizado y queremos proporcionar cuidados directamente sobre la zona afectada, tenemos PicorFix Spray.
Se trata de un spray dermocosmético de Silverwoof formulado con ingredientes como aloe vera, inulina, fermentos de Lactobacillus, zinc y aceites esenciales de menta, lavanda y clavo.
Según el fabricante, está indicado para ayudar a calmar el picor y la irritación, hidratar la piel y favorecer la recuperación de la barrera cutánea. Puede utilizarse sobre zonas con enrojecimiento, piel sensible, picor localizado o pequeñas lesiones superficiales producidas por el rascado.
La propia marca recomienda aplicarlo directamente sobre la zona afectada, evitando ojos y mucosas, y reducir la frecuencia de aplicación cuando los síntomas mejoren.
Una de las ventajas de tener un producto de este tipo en casa durante el verano es que puede resultar práctico para cuidar pequeñas zonas irritadas después de nuestras aventuras de verano, siempre teniendo en cuenta que no debemos utilizarlo para intentar tratar por nuestra cuenta una lesión que necesite diagnóstico veterinario.
Los problemas veraniegos de Lucca

Lucca lleva varios veranos sufriendo problemas dermatológicos que en ocasiones ha derivando en eczema húmedo, una lesión cutánea enrojecida, húmeda y muy dolorosa que suele aparecer por exceso de rascado o lamido.
Ya llevamos un par de años bañándola de forma frecuente en verano con champú específico para pieles sensibles y aportando un extra de Omega 3 y 6 en esta época, pero aun así el verano pasado también necesitó tratamiento médico para sus picores.
Este año hemos descubierto Picorfix y, sinceramente, alucinamos con la primera aplicación. A parte de que los snacks ayudan a mantener su piel y pelaje más saludables, el spray nos ha solucionado de forma increíble las irritaciones puntuales que ha ido teniendo.
Con solo una aplicación, para el día siguiente las rojeces se calman y en unos días el prurito desaparece. Antes de su aplicación por supuesto consultamos con su veterinario y estuvo de acuerdo en probar su uso para evitar lo máximo posible el tener que recurrir a medicación ¡Y de momento lo estamos consiguiendo!
Una piel sana también se cuida en verano
El verano no tiene por qué convertirse en una época complicada para la piel de nuestros perros. Con unas pequeñas rutinas podemos prevenir buena parte de las irritaciones asociadas a los baños, la humedad y las actividades al aire libre.
Aclarar después de bañarse, secar correctamente, cepillar el manto, revisar las patas y no cortar el pelo más de lo necesario son gestos sencillos que pueden marcar una gran diferencia.
Y, sobre todo, debemos aprender a reconocer cuándo ese pequeño picor deja de ser normal.
Porque una cosa es que nuestro perro vuelva de la playa con arena hasta en las orejas y otra muy diferente que lleve días rascándose sin parar.
Si aparecen enrojecimiento intenso, pérdida de pelo, heridas, mal olor, secreciones, picor persistente o lamido excesivo, lo mejor es consultar con nuestro veterinario para descubrir qué está ocurriendo y poner el tratamiento adecuado.
Al fin y al cabo, disfrutar del verano con nuestros perros también significa cuidar su piel para que puedan seguir disfrutando de todos esos baños, excursiones y aventuras que tanto nos gustan.



